lunes, 14 de septiembre de 2009

Contemplando a la luna


Cada noche que puedo contemplar la luna lo hago y muchas veces hasta con nostalgia.
Lo que sé de la nostalgia lo aprendí contemplándola, mirándola fascinada mi alma distraída dejó escapar algunos suspiros. Suspiros que delatan la carga de emociones, y sentimientos mudos. Suspiros inspirados por alguien, pero que no tienen dueño. Suspiros que fueron a parar al pie de una ventana, y pasaron desapercibidos, los confundieron con el viento.Suspiros que expresan lo que siento, cuando la timidez atrapa mis palabras. Suspiros que nacen del silencio, y como melodía viajan a los oídos para susurrar sentimientos. Suspiros que no llegan a destino cuando la distancia es grande, entonces...los vuelco en un papel, sí...los suspiros escritos existen, yo los guardo en escritos. Suspiros al contemplar un camino, donde las huellas marcan una partida. Suspiros húmedos que no pueden salir, y sólo corren por las mejillas. Suspiros que salen sin razón de ser, esos se los dedico a la vida. Suspiros atrapados en el tiempo, esos surgen cuando abro el baúl de los recuerdos. Suspiros para las grandes ausencias, esos son los que más pesan. Suspiros para los amores de mi vida, me los roban sin que yo me de cuenta. Suspiros, y más suspiros, que hablan por mi, y me dejan al descubierto, son el sonido de lo que llevo guardado piel adentro.

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