viernes, 3 de diciembre de 2010


Cuento de Navidad
por Ray Bradbury

El día siguiente sería Navidad y, mientras los tres se dirigían a la estación de naves espaciales, el padre y la madre estaban preocupados. Era el primer vuelo que el niño realizaría por el espacio, su primer viaje en cohete, y deseaban que fuera lo más agradable posible. Cuando en la aduana les obligaron a dejar el regalo porque pasaba unos pocos kilos del peso máximo permitido y el arbolito con sus hermosas velas blancas, sintieron que les quitaban algo muy importante para celebrar esa fiesta. El niño esperaba a sus padres en la terminal. Cuando estos llegaron, murmuraban algo contra los oficiales interplanetarios.

—¿Qué haremos?

—¿Nada, qué podemos hacer?

— ¡Al niño le hacía tanta ilusión el árbol!

La sirena aulló, y los pasajeros fueron hacia el cohete de Marte. La madre y el padre fueron los últimos en entrar. El niño iba entre ellos. Pálido y silencioso.

— Ya se me ocurrirá algo —dijo el padre.

—¿Qué...? —preguntó el niño.

El cohete despegó y se lanzó hacia arriba al espacio oscuro. Lanzó una estela de fuego y dejó atrás la Tierra, un 24 de diciembre de 2052, para dirigirse a un lugar donde no había tiempo, donde no había meses, ni años, ni horas. Los pasajeros durmieron durante el resto del primer "día". Cerca de medianoche, hora terráquea según sus relojes neyorquinos, el niño despertó y dijo:

—Quiero mirar por el ojo de buey.

—Todavía no --dijo el padre—. Más tarde.

— Quiero ver dónde estamos y a dónde vamos.

—Espera un poco --dijo el padre.

El padre había estado despierto, volviéndose a un lado y a otro, pensando en la fiesta de Navidad, en los regalos y en el árbol con sus velas blancas que había tenido que dejar en la aduana. Al fin creyó haber encontrado una idea que, si daba resultado, haría que el viaje sería feliz y maravilloso.

—Hijo mío —dijo—, dentro de medía hora será Navidad.

La madre lo miró consternada; había esperado que de algún modo el niño lo olvidaría. El rostro del pequeño se iluminó; le temblaron los labios.

—Sí, ya lo sé. ¿Tendré un regalo?, ¿tendré un árbol? Me lo prometisteis.

—Sí, sí. todo eso y mucho más —dijo el padre.

—Pero... —empezó a decir la madre.

—Sí —dijo el padre—. Sí, de veras. Todo eso y más, mucho más. Perdón, un momento. Vuelvo pronto.

Los dejó solos unos veinte minutos. Cuando regresó, sonreía.

—Ya es casi la hora.

—¿Puedo tener un reloj? —preguntó el niño.

Le dieron el reloj, y el niño lo sostuvo entre los dedos: un resto del tiempo arrastrado por el fuego, el silencio y el momento insensible.

—¡Navidad! ¡Ya es Navidad! ¿Dónde está mi regalo?

—Ven, vamos a verlo —dijo el padre, y tomó al niño de la mano.

Salieron de la cabina, cruzaron el pasillo y subieron por una rampa. La madre los seguía.

—No entiendo.

—Ya lo entenderás —dijo el padre—. Hemos llegado.

Se detuvieron frente a una puerta cerrada que daba a una cabina. El padre llamó tres veces y luego dos, empleando un código. La puerta se abrió, llegó luz desde la cabina, y se oyó un murmullo de voces.

—Entra, hijo.

—Está oscuro.

—No tengas miedo, te llevaré de la mano. Entra, mamá.

Entraron en el cuarto y la puerta se cerró; el cuarto realmente estaba muy oscuro. Ante ellos se abría un inmenso ojo de vidrio, el ojo de buey, una ventana de metro y medio de alto por dos de ancho, por la cual podían ver el espacio. el niño se quedó sin aliento, maravillado. Detrás, el padre y la madre contemplaron el espectáculo, y entonces, en la oscuridad del cuarto, varias personas se pusieron a cantar.

—Feliz Navidad, hijo —dijo el padre.

Resonaron los viejos y familiares villancicos; el niño avanzó lentamente y aplastó la nariz contra el frío vidrio del ojo de buey. Y allí se quedó largo rato, simplemente mirando el espacio, la noche profunda y el resplandor, el resplandor de cien mil millones de maravillosas velas blancas.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Un Cuento triste de Navidad




Todo sucedía en el mes del año que en otras regiones de la Tierra coincidía con la Navidad. Érase una vez un niño famélico y tan esquelético que pudiera quebrarse si se decidía a andar. Vivía un una región pobre del interior de un continente donde escaseaba el agua y los productos de primera necesidad. Allí no tenían medicinas, boticario, ni médico, sólo un brujo que miraba el cielo como ritual. Su madre, viuda y de expresión triste, adivinaba el negro futuro de su hijo, mas procuraba que su rostro no reflejara el íntimo dolor. La tribu, la etnia a la que pertenecía, se hallaba tan agobiada por querellas, males, desdichas y enfermedades que ya se había acostumbrado a la resignación. Las tierras de labranza eran escasas y el sol las calcinaba en la estación de estío. Había aperos, muy pocos; pero los frutos de la tierra eran escasos.
Una mañana soleada la madre se acercó al hijo, que estaba sentado sobre un centón en la puerta de la choza, junto a una roca, y le dijo:
-Mañana, hijo mío, te enseñaré otra letra de nuestro abecedario. No las sé todas, pero algunas aprenderás.
Y el niño estaba contento porque ya había aprendido cinco letras del abecedario. Su madre, antes de dormirse le contaba antiguas leyendas, mientras observaba cómo los ojos de su hijo despedían un raro fulgor en la oscuridad.
¡Ah! Pero allí, siempre solo y sentado sobre el centón, el niño soñaba despierto, raras visiones nacían de su pálido interior. Veía cómo los demás niños jugaban más allá, pero ellos eran más fuertes y podían corretear.
-Madre: ya que con los otros niños no puedo jugar ... debo meditar.
-Me alegro de que estés contento, hijo mío. Hazlo, así aprovecharás el tiempo.
Mientras las demás niños jugaban, Zaro (pues ese era su nombre) dejaba expansionar su mente, soñaba y soñaba; volaba y volaba. Seguía con la vista el vuelo de las aves y de los insectos. ¡Y deseó volar!
Un día llegó hasta él un ser invisible, un genio del aire llamado Ariel. Y Zaro trabó íntima amistad con él. Y tanto lo vieron conversar con su invisible amigo los miembros de la tribu (eso había asegurado Zaro que sucedía cuando hablaba a solas, aunque para los demás, hablaba consigo mismo) que creyeron que era presa de la alucinación.
Otro día, después de las labores, se arrellanó la madre a su vera:
-Zaro -le expresó su madre- nadie de esta tribu ha visto el mar y me temo que tú tampoco lo puedas ver jamás. Pero te diré que cuando las ventanas se abren de par en par, no es más rico quien más cosas posee, sino aquel que por sus adentros puede viajar.
Y el niño famélico pensó muchas horas en el sentido de esas palabras, después de aprender varios signos más del alfabeto que allí se utilizaba.
Pasados varios días, ya había aprendido quince letras del abecedario y había conversado con Ariel sobre muchos temas. Un día le manifestó solemnemente el genio del aire: "Mañana te traeré el mar".
-¿El mar, aquí?
-Y lo verás tan bien que creerás que fuiste a cientos de leguas para contemplar su llanura, el horizonte y su poderoso oleaje. De su ribera, ... espera y lo verás.
Y todo eso sucedió al día siguiente.
Zaro quedó maravillado: tal era su fascinación que, su rostro risueño, llenaba de contento a quienes le miraban.
Días después, le dijo su madre:
-Zaro: hoy no tenemos nada para comer. Pero he arrancado raíces del sotobosque de aquella arboleda. Dios quiera que muramos en paz.
-Yo sí, madre: ya puedo morir en paz.
-¿Por qué dices eso, hijo mío?
-Madre: hace unos días vi el mar.

(Cuento extraído del libro de relatos "He aquí un pazguato")

Juan-José Reyes

miércoles, 1 de diciembre de 2010


Llegamos a Diciembre, hoy es primero se acerca la Navidad y creo que es una época que nos invita a reflexionar , pensar y proyectar nuevos retos o sueños para el año siguiente. Así que hoy os dejo una reflexión para mí es importante ya que creo que no hay que esperar nunca nada a cambio por lo que hagamos..
Cuando en nuestra vida recibimos y aceptamos libremente con humildad muestras de afecto, cumplidos, respeto, admiración, etc., estamos aceptando que merecemos todo lo bueno que la vida nos ofrece fácilmente, y aunque estas características no pertenecen al dinero o al mundo material en si, es un acto de la conciencia del merecer y aceptar. En cambio si el recibir un elogio es motivo de pena, y si alguien nos dice ´gracias´ contestamos con un ´no fue nada´, le estamos restando valor a nuestras capacidades. Estaremos rechazando el flujo del recibir.

Si damos estas mismas muestras de respeto, admiración y cortesía a nuestros semejantes, no debemos dudar que se nos serán devueltas, multiplicadas, pero hay que estar abiertos a recibirlo, hay que aceptarlo. Si no lo hacemos, es posible que no venga, hasta que estemos preparados para ello. Cuando nosotros no sabemos dar amor, respeto o no valoramos las acciones de los demás, estamos cerrando nuestra conciencia de dar. El dar sin esperar nada a cambio nos brinda la oportunidad de sentirnos útiles, el dar también nos provee de satisfacciones.

Cuando decimos que al dar no debes esperar nada a cambio, es realmente que no debes exigir que la persona a la que le estás dando responda como tu quieres o deseas. Es cierto que es maravilloso cuando alguien responde recíprocamente a nuestras muestras de amor y ayuda, pero si no lo hace en el momento en que lo esperas, alguien lo hará en un futuro. Si en este momento tu ayudas a alguien y ese alguien no lo valoró dándote la espalda en el momento en que tu lo necesitabas, vendrá otra persona que sabrá extenderte la mano. En la vida, no hay nada que quede sin recompensa, todo se devuelve, y si has hecho el bien, ese bien regresará a ti manifestado en las diferentes personas que conozcas y en las diferentes circunstancias que se te presenten.

El no saber dar, es un estado de pobreza también, independientemente del dinero que pudieras tener concentrado en el banco. El no saber dar te lleva a un estado de vacío interior permanente que se irá ampliando en la medida en que no lo comprendas. Te lleva a pensar que nadie te quiere y que nadie te valora, cuando en realidad serías tu quien no ha aprendido a querer ni a valorar a los demás.

La riqueza es la manifestación del flujo recíproco entre el dar y el recibir. Si crees que mereces la riqueza y la aceptas como parte de tu vida, ésta llegará. Sólo que aquí no debemos sentir culpas de ninguna índole.

¡Feliz día!

martes, 30 de noviembre de 2010

Okinawa Churaumi Aquarium
Aquario japones,
Es una pasada, os gustará
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viernes, 26 de noviembre de 2010

Luis Miguel Dormir Contigo.



Te he visto en sueños en mi lecho
y era como si tu brazo mullido fuese mi almohada,
era como si me abrazases,
y sintieses el amor y el desvelo que yo siento,
era como si te besase los labios, la nuca, las mejillas…,
y lograse mi deseo.
Por tu amor!.
Si no me visitase tu imagen,
en sueños,
a intervalos,
no dormiría más.

Publicado por Pais Vasco ..
Dice mucho y me gusta..

No lo acepto


Si me dejara llevar por todo lo que he oído como prejuicio en mi vida, llegaría a la conclusión de que es un problema ser de todas las formas: Blanco, negro, gordo, flaco, niño, adolescente, judío, latino, alto, pequeño, soltero, casado, hombre, mujer, etc. Para todo parece haber un prejuicio y una limitación; para todo parece haber sido diseñado un odio y un temor. No lo acepto. Nadie va a decirme si sirvo o no sirvo para algo.

Yo sé si puedo o no hacerlo, y si no estoy seguro de ello, simplemente lo intento. Creo en Dios, en usted, en mí y en el trabajo constante, en la creatividad, en la determinación de mejorar y en la fe puesta en los sueños nobles, altos y justos.

No oiga ni asuma como propio todo lo que le dicen.
No se haga eco de la discriminación. Nadie puede derrotar su fuerza interior a menos que usted los deje entrar y minar su poder.

Renny Yagosesky

Nunca me rendiré


Los últimos años han sido agridulces. He sido bendecido, pero he luchado. He mantenido la esperanza, pero a veces también la he perdido. He cometido errores, pero he sido perdonado.
Me he desviado por momentos del camino, pero he conseguido ser confiable. He recibido golpes y me he preguntado si vale la pena seguir adelante. Pero he seguido en el campo y me he mantenido en la "primera fila". A pesar de lo que ha sucedido o de cómo me sentí, nunca he abandonado "el juego".

Es un nuevo día y me preparo para entrar en él. Permaneceré en la "primera fila". Más que nada necesito convertirme en el hombre en el que Dios quiere que me convierta. No me desesperaré, no me debilitaré en mi corazón y nunca me rendiré.

En donde sea que vea una semilla de ambición la regaré con mucha agua.
En donde sea que vea un asomo de liderazgo lo nutriré.
En donde sea que vea la más pequeña chispa de esperanza en los ojos de alguien la encenderé y la convertiré en fuego.

Fue hecho para esto, dotado para esto, y me mantendré responsable por ello. He hecho esto y he escuchado, "BIEN
HECHO MI BUEN Y FIEL SIRVIENTE".


Brad Dehaven

Perder lo que quieres


Perdí un juguete que me acompañó en mi infancia ...
Pero gané el recuerdo de quien me hizo ese regalo.
Perdí mis privilegios y fantasías del niño ...
Pero gané la oportunidad de crecer y vivir libremente.
Perdí a mucha gente que quise y amo todavía ...
Pero gané el cariño y el ejemplo de sus vidas.
Perdí momentos únicos de la vida porque lloraba en vez de sonreír ...
pero gané descubriendo que es sembrando amor como se cosecha amor.
Yo perdí muchas veces y muchas cosas en mi vida ...
Pero junto a ese "perder" hoy intento el valor de "GANAR".
¡¡ Porque siempre es posible luchar por lo que amamos!!
¡¡Y siempre hay tiempo para empezar de nuevo!!

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Sonrío, sueño, lloro, amo, comparto y vivo...!!



....SONRÍO…

Aunque la vida me golpee,
Aunque no todos los amaneceres sean hermosos,
Aunque se me cierren las puertas.
Sonrío…

SUEÑO…

Porque soñar no cuesta nada y alivia mi pensamiento,
Porque quizás mi sueño pueda cumplirse,
Porque soñar me hace feliz.

LLORO…

Porque llorar purifica mi alma y alivia mi corazón,
Porque mi angustia decrece, aunque solo sea un poco…
Porque cada lágrima es un propósito de mejorar mi existencia.

AMO…

Porque amar es vivir,
Porque si amo, quizás reciba amor,
Porque prefiero amar y sufrir, que sufrir por no haber amado nunca.

COMPARTO…

Porque al compartir crezco,
Porque mis penas, compartidas, disminuyen,
Y mis alegrías se duplican…
Sonrío, sueño, lloro, amo, comparto…
¡¡¡Vivo…!!! Y por ello doy gracias, un día más…

martes, 23 de noviembre de 2010


Si elegimos sentirnos bien,
todos los días nos sobrarán motivos
para sentirnos bien;
si elegimos sentirnos mal,
todos los días nos sobrarán razones
para sentirnos mal.
¡ Pensémoslo !
Y tal vez descubramos
que lo importante y decisivo
no es lo que pasa fuera de uno
sino lo que hacemos que suceda
dentro de uno mismo,
y que no son los otros,
las cosas o los acontecimientos
los que nos hacen sentir mal,
sino nuestro modo de vivir frente a todo...

( de René Trossero)

¡Que ironia!


Para reflexionar: Todo empezó cuando Madeline Murray se quejó porque no quería que se orara en las escuelas... Y todos nosotros dijimos: OK, no oremos en las escuelas. Después, alguien dijo que no deberíamos leer ni explicar la Biblia en las escuelas. La Biblia dice que no debemos matar, que no debemos robar y que hay que amar... Y nosotros dijimos: OK, saquemos las Biblias de la Escuelas. El Dr. Benjamín Spock dijo que no debíamos corregir a nuestros hijos cuando se portan mal porque podíamos herir su personalidad y dañaríamos su autoestima... Y todos dijimos: OK, no los corregiremos más. Luego mujeres y hombres dijeron que debíamos permitir que la mujer eligiera libremente si quería abortar o no... Y dijimos: Ok, "buena idea". Otra persona brillante dijo que si los jóvenes son jóvenes y van a hacer lo que van a hacer, vamos a darles todos los condones que quieran para que puedan divertirse "sin riesgos" todo lo que deseen... Y también dijimos: OK, esa es otra buena idea! Después, un oficial de gobierno dijo que no importa lo que uno haga el privado mientras cumplamos con nuestro trabajo... Y nosotros dijimos: Ok, a nadie debe de importarnos lo que los demás hagan con su vida, incluyendo al Presidente, mientras mantenga alta nuestra economía. Y mas tarde dijeron, vamos a hacer revistas con mujeres desnudas y le llamaremos "la apreciación de la belleza del cuerpo de la mujer" o simplemente, "Arte"... Y dijimos: Ok, al fin que el cuerpo es bello. La industria del "entretenimiento" dijo: hagamos películas y shows que promuevan la profanación, violencia, el sexo ilícito y hasta el culto al satanismo. Vamos a grabar música que incite a drogarse, al asesinato al suicidio, a masturbarse, a violar... Y dijimos: Ok, es la libertad de expresión. El que no quiera, que no escuche o que no vea! Ahora, nos preguntamos por qué nuestros hijos no tienen conciencia por qué no distinguen entre el bien y el mal, y por que no les molesta traicionar, golpear, suicidarse o matar a alguien, incluyendo a sus amigos y familiares. Por qué tantos embarazos no deseados... niñas burladas, SIDA, drogas, enfermedades venéreas, abortos, rebeldía... Probablemente, si lo pensáramos lo suficiente, sabríamos el por qué... y creo que tiene mucho que ver con NOSOTROS, porque finalmente cosechamos lo que hemos estado sembrando... Qué ironía es dejar a Dios fuera de nuestra vida y de la de nuestros hijos, y luego preguntarnos por qué el mundo va rumbo al infierno... Qué ironía es que creemos todo lo que otros y el periódico dicen, pero cuestionamos lo que Dios dice... Qué ironía es querernos ir al cielo, pero no queremos creer, pensar decir o hacer lo que Dios nos dice que debemos creer, pensar, decir y hacer para llegar allá... Qué ironía como decimos "creo en Dios" pero vemos, oímos y hacemos todo lo que no tiene que ver con Dios y nos separa de Él. Qué ironía que cuando recibimos chistes colorados y sucios por e-Mail, los reenviamos rápidamente; pero cuando recibimos uno que nos habla de Dios y nos concientiza, solo lo borramos ... Qué ironía que aceptamos lo obsceno, lo vulgar y lo violento de la música y de los vídeos; pero el mencionar a Dios o a Jesús en una escuela o en un lugar de trabajo, es reprimido y censurado fuertemente. Qué ironía que podemos ser "muy religiosos" el domingo, pero nos olvidamos de Cristo el resto de la semana, contando obscenidades, escuchando vulgaridades y participando en la promoción de pornografía. ¿ Te he puesto a pensar?...
Autor desconocido



En un pueblo rodeado de cerros habitaba un loco, la gente del pueblo le llamaba así: "EL LOCO", ¿y porqué le llamaban así?, ¿Qué acaso hacia cosas disparatadas, cosas raras, cosas diferentes a lo que hacen la mayoría de las personas, al menos en ese pueblo?.

La gente al verlo pasar se reía y se burlaba de él, humildemente vestido, sin posesiones, sin una casa que se dijera de su propiedad, sin una esposa ni unos hijos; **un desdichado*, pensaba la gente, alguien que no beneficiaba a la sociedad, **un inútil** comentaban otros.

Más he aquí que este viejo ocupaba su vida sembrando árboles en todas partes donde pudiera, sembraba semillas de las cuales nunca vería ni las flores ni el fruto, y nadie le pagaba por ello y nadie se lo agradecía, nadie lo alentaba, por el contrario, era objeto de burla ante los demás.

Y así pasaba su vida, poniendo semillas, plantando arbolitos ante la burla de los demás. Y he aquí que ese ser era un gran Espíritu de Luz, que poniendo la muestra de como se deben hacer las cosas, sembrando, siempre sembrando sin esperar a ver el fruto, sin esperar a saborearlo.

Y sucedió que un día cabalgaba por esos rumbos el Sultán de aquellos lugares, rodeado de su escolta y observaba lo que sucedía verdaderamente en su reino, para no escucharlo a través de la boca de sus ministros.

Al pasar por aquel lugar y al encontrarse al Loco le preguntó: _ ¿Qué haces, buen hombre?

Y el viejo le respondió: _ Sembrando Señor, sembrando.

Nuevamente inquirió el Sultán: _ Pero, ¿cómo es que siembras?. estás viejo y cansado, y seguramente no verás siquiera el árbol cuando crezca. ¿Para qué siembras entonces?

A lo que el viejo contesto: _ Señor, otros sembraron y he comido, es tiempo de que yo siembre para que otros coman.

El Sultán quedo admirado de la sabiduría de aquel hombre al que llamaban LOCO, y nuevamente le preguntó:
_ Pero no verás los frutos, y aun sabiendo eso continuas sembrando... Por ello te regalaré una monedas de oro, por esa gran lección que me has dado.

El Sultán llamo a uno de sus guardias para que trajese una pequeña bolsa con monedas de oro u las entregó al sembrador.

El sembrador respondió : _Ves, Señor, como ya mi semilla ha dado fruto, aún no la acaba de sembrar y ya me está dando frutos, y aun más, si alguna persona se volviera loca como yo y se dedicara solamente a sembrar sin esperar los frutos sería el más maravilloso de todos los frutos que yo hubiera obtenido, porque siempre esperamos algo a cambio de lo que hacemos, porque siempre queremos que se nos devuelva igual que lo que hacemos. Esto, desde luego, sólo cuando consideramos que hacemos bien, y olvidándonos de lo malo que hacemos.

El Sultán le miró asombrado y le dijo : _ ¡Cuánta sabiduría y cuánto amor hay en ti!, ojalá hubiera más como tú en este mundo, con unos cuantos que hubiese, el mundo sería otro; más nuestros ojos tapados con unos velos propios de la humanidad, nos impiden ver la grandeza de seres como tu. Ahora me retiraré porque, si sigo conversando contigo, terminaré por darte todos mis tesoros, aunque sé que los emplearlas bien, tal vez mejor que yo. ¡Qué Alá te Bendiga!

Y terminado esto, partió el Sultán junto con su séquito, y el Loco siguió sembrando y no se supo de su fin, no se supo si termino muerto y olvidado por ahí en algún cerro, pero él había cumplido su labor, realizó la misión, la misión de un Loco..

Creo que esta simple historia deja mucha enseñanza, y sirve para reflexionar....

lunes, 22 de noviembre de 2010

Nostalgia


A veces te sientes como un arado que barre siempre el mismo surco y piensas que el trabajo sería más blando si caminaras en compañía.
A veces te enredas en la nostalgia de lo que dejaste atrás y, así como el agua busca su nivel tu sangre tira y lleva lejos tu memoria.
Miras por sobre el hombro y recuerdas a tus amigos, tu vieja casa, tu ayer o ese alguien especial para ti.
Puedes llegar a maldecir tu decisión de comenzar el camino y te pierdes en los "cómo hubiera sido si..."
Otras veces encuentras injusto el precio de tu soledad y revuelves en los pliegues de tu pasado como quien busca monedas en los bolsillos de un muerto.
Tu mente menor inventa recuerdos y fabrica diálogos que lo expliquen todo: respondes a preguntas que nunca te hicieron e interrogas a quien no tuviste coraje de preguntar.
Pero descubres que no hay risa que devuelva lo perdido, lo llorado, ni dé verde a lo marchito.
¿Pero tú, buscador, estás seguro de haber perdido?
Cuidado:
Tú no vives de recuerdos
sino que los recuerdos viven de ti.
Son miles de bocas que devoran la fuerza que necesitas para seguir adelante.
Te digo que no existe nada de malo en esos sentimientos en tanto no te dejes sofocar por los sentimientos.
Si esto sucede es porque estás olvidando estás no-recordando.
Dime:
¿De quién te acuerdas cuando te acuerdas de ti?
¿Del niño que corría entre los árboles?
¿Del joven que soñaba con viajes lejanos?
¿De lo que fuiste ayer?
Todas esas vivencias tiene la marca de lo fugaz:
están escritas en tu memoria como la sombra que un pájaro en vuelo deja sobre el agua.
Pero recordarse de sí no quiere decir tener memoria. La memoria y el olvido son funciones de tu mente menor en cambio el recuerdo de sí pertenece al ser profundo.
Escucha: tú no has renunciado a amar por seguir la vía sin embargo puede parecerte que por seguir la vía has dejado de amar.
Recuerda bien, buscador no sea cosa que lo que crees que has perdido sea sólo otro juego de tu mente así como tus recuerdos emotivos pueden ser sólo reflejos condicionados y la historia que añoras un invento de tu nada.
Observa qué curioso:
Ciertas cosas llegan a tu vida cuando ya no las precisas. Arriban con un retardo inexplicable cuando la cola de tu ilusión ya dio vuelta en la esquina.
Un amor demasiado grande y por lo tanto insostenible para tu miedo de amar nunca te embiste al mismo tiempo que su fulgor.
Primero te encandila y te hace soñar después nace en ti el deseo de poseerlo. Entonces desaparece se va de tu vida.
En realidad son cosas que te protegen de ellas mismas y te ponen a salvo del riesgo de su presencia por eso a veces tienes la sensación que alguien golpea demasiado tarde a tu puerta.
En el fondo se trata de un acto oculto de respeto y de protección porque el objeto o el afecto que deseabas puede volver a ti pero no en el momento del deseo sino cuando comprendas que puedes vivir sin él.
El buscador no cree en el amor eterno sino en el eterno amor.
Por eso, si recuerdas una gran amistad o un gran amor hazlo con la delicada alegría de los amigos que amaron no con la posesividad de los insatisfechos.
Abre las manos del alma y deja andar su recuerdo como si liberaras una paloma cautiva.
Esto también te servirá para aprender.

Del libro "El buscador"

" La Marioneta"


Esto se supone lo dice una marioneta de trapo... Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo, y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco y soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía mientras los demás hablan, y como disfrutaría de un buen helado de chocolate... Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando al descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma. Dios mío, si yo tuviera un corazón.... Escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la luna. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos... Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer y hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuan equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero dejaría que el sólo aprendiese a volar. A los viejos, a mis viejos, les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes los hombres..... He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño por vez primera el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre. He aprendido que un hombre únicamente tiene derecho de mirar a otro hombre hacia abajo, cuando ha de ayudarlo a levantarse. Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero finalmente de mucho no habrán de servir porque cuando me guarden dentro de esta maleta, infelizmente me estaré muriendo.... No somos marionetas, así que nada de esto nos está negado.
!Disfrutémoslo!
García Ma'rquez

domingo, 21 de noviembre de 2010

Espejo


CUANDO LOGRES LO QUE QUIERES EN LA LUCHA POR TI MISMO

Y EL MUNDO TE HAGA REY POR UN DIA,

VE AL ESPEJO, MÍRATE.....

Y ENTÉRATE DE LO QUE TENGA QUE DECIRTE ESA PERSONA.

PORQUE NO DEBES SER JUZGADO

POR TU MADRE, TU HERMANO O TU ESPOSO.

EL VEREDICTO QUE CUENTA MAS EN TU VIDA

ES DE QUIEN TE MIRA FIJAMENTE EN EL ESPEJO.

A ESA PERSONA DEBES DAR SATISFACCIÓN, PRESCINDIENDO DE LOS DEMÁS, PORQUE ELLA TE SERÁ FIEL HASTA EL FIN,

Y HAS PASADO LA PRUEBA MAS PELIGROSA Y DIFÍCIL

SI LA PERSONA DEL ESPEJO ES TU AMIGA.

PUEDES SER COMO JACK HORNER Y ESCULPIR UNA CIRUELA

Y PENSAR QUE ERES UNA PERSONA ESTUPENDA,

PERO SI LA PERSONA DEL ESPEJO TE DICE QUE ERES UN HOLGAZÁN,

SI NO PUEDES MIRARLE A LOS OJOS.

PUEDES ENGAÑAR A TODO EL MUNDO EN EL CURSO DE LOS AÑOS

Y LOGRAR QUE AL PASAR TE DEN GOLPECITOS EN LA ESPALDA;

PERO LA RECOMPENSA FINAL SERÁN PESARES Y LÁGRIMAS

SI HAS ENGAÑADO A LA PERSONA DEL ESPEJO.

-ANÓNIMO-

Vivir como las flores




.Hoy os dejo un cuento para reflexionar...

.... Maestro, ¿qué debo hacer para no quedarme molesto?.. Algunas personas
hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento
odio por aquellas que son mentirosas y sufro con aquellas que calumnian.
- ¡Pues, vive como las flores!, advirtió el maestro.
- Y ¿cómo es vivir como las flores?, preguntó el discípulo.
- Pon atención a esas flores -continuó el maestro, señalando unos lirios
que crecían en el jardín.
Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen
del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no
permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos.
Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que
los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y
no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse... Ejercita
pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera y perfuma
la vida de los demás haciendo el bien.
Ésto, es vivir como las flores.


Anónimo